STREAMFORCE 360º
La sabiduría que viene de Dios

El camino del sabio: escuchar, aprender y prosperar

En un mundo que avanza sin detenerse, Dios nos recuerda que la verdadera sabiduría no está en saberlo todo, sino en dejarse enseñar.
Cada día, Su palabra nos habla para guiarnos, corregirnos y fortalecernos, porque solo el corazón que escucha puede hallar paz y propósito.

En Proverbios 12:1 leemos:

“El que ama la instrucción ama el conocimiento, pero el que aborrece la reprensión es necio.”

Esta enseñanza eterna nos invita a recibir la corrección como una muestra del amor de Dios. A veces, Él nos detiene no para castigarnos, sino para redirigirnos hacia algo mejor.
Así como un padre guía a su hijo, Dios nos enseña con paciencia a elegir el bien, a hablar con verdad y a vivir con integridad.

Aceptar la instrucción divina es abrir el corazón a la transformación.
Cuando dejamos que Dios nos corrija, sanamos heridas, evitamos errores y descubrimos nuevos caminos de luz.
La sabiduría de Dios nos da equilibrio, paz interior y una visión más clara del propósito que Él tiene para nosotros.

🙏 Oración

“Señor amado, hoy me detengo ante Ti para reconocer que necesito de tu guía cada día.
A veces mi corazón se resiste a la corrección, pero sé que tus palabras no hieren, sino que sanan y transforman.
Enséñame a aceptar tus planes con humildad, incluso cuando no los entiendo del todo.
Dame sabiduría para escuchar tu voz entre el ruido del mundo y valentía para obedecerla con fe.

Ilumina mis pensamientos con tu amor, y haz que cada experiencia —la dulce y la difícil— sea una lección que fortalezca mi espíritu.
Cuando tropiece, recuérdame que en tus brazos siempre hay un nuevo comienzo.
Purifica mis palabras, mis decisiones y mis sueños, para que todo en mí refleje tu presencia.

Hoy declaro que no quiero caminar por mis fuerzas, sino bajo tu dirección.
Que tu sabiduría sea mi escudo, tu amor mi guía y tu paz mi descanso.
Gracias, Señor, porque en tu instrucción encuentro esperanza, crecimiento y sanidad para el alma.
Amén.”

Una madre que corrige a su hijo no lo hace por enojo, sino por amor.
De igual manera, Dios nos corrige porque ve en nosotros un futuro que aún no comprendemos.
Sus palabras son como luz en medio del camino, recordándonos que el aprendizaje también puede sanar el alma.

Aceptar la sabiduría de Dios es abrazar la libertad del alma.
Cada enseñanza suya es una puerta hacia la paz interior.
Comparte estas palabras que sanan el alma con alguien que lo necesite hoy.
Dios puede usarte como instrumento de luz.

Proverbios 11: La rectitud que ilumina el camino

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *